Cuando esta empresa manufacturera de 320 personas llegó a Absentix, su absentismo llevaba dos años instalado por encima del 9%. El coste anual estimado era de 890.000 €, pero lo que más preocupaba a dirección no era la cifra en sí, sino no saber exactamente de dónde venía ni qué hacer al respecto.
No había un problema, había varios: turnos con cargas desiguales, mandos intermedios sin criterios claros para gestionar ausencias recurrentes, y un sistema de registro que mezclaba tipos de ausencia sin distinguir causas. El primer paso no fue "hacer algo", sino entender qué estaba pasando realmente.
Fase 1: el diagnóstico que cambió el enfoque
El diagnóstico cuantitativo y cualitativo reveló que más del 40% del absentismo se concentraba en tres líneas de producción con condiciones operativas más exigentes, y que buena parte de las ausencias cortas y recurrentes tenían relación con la carga física del puesto y con una comunicación deficiente entre mandos y equipos.
Las entrevistas con dirección y mandos intermedios añadieron una capa clave: los responsables de línea sabían "quién faltaba mucho", pero no tenían ni el mandato ni las herramientas para intervenir de forma constructiva antes de que la ausencia se convirtiera en un patrón.
Fase 2: protocolos y formación a mandos
Con el diagnóstico en mano, se diseñaron protocolos claros para incapacidad temporal, permisos y retorno al trabajo, y se formó a los mandos intermedios en gestión de conversaciones difíciles, indicadores de seguimiento (incluido el índice de Bradford) y criterios homogéneos de actuación.
"Lo que cambió no fue solo el dato. Cambió la conversación: de contar ausencias a entender y prevenir causas."
Fase 3: seguimiento y consolidación
El dashboard de Present 360° permitió a RRHH y dirección ver en tiempo real la evolución del absentismo por línea, turno y tipo de ausencia, y calcular el impacto económico mes a mes. Doce meses después, la tasa había bajado a 4,8% y el ahorro anual estimado alcanzaba los 480.000 €, con un ROI del 540% sobre la inversión en el proyecto.
El caso confirma algo que vemos una y otra vez: los resultados sostenidos no vienen de una única acción, sino de combinar diagnóstico, protocolos, formación y seguimiento en un itinerario coherente.
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